Queloides: qué son, por qué se forman y cómo cuidar la piel con cicatrización exagerada

Queloides: qué son, por qué se forman y cómo cuidar la piel con cicatrización exagerada

Cuando la piel sufre una herida, pone en marcha un proceso de reparación que, en la mayoría de los casos, termina en una cicatriz discreta. Pero a veces ese proceso se intensifica más de lo necesario y la cicatriz crece, se abulta y se vuelve molesta. Es lo que ocurre con los queloides. En este artículo te explicamos qué son exactamente, en qué se diferencian de otras cicatrices, por qué aparecen y qué puedes hacer para cuidar tu piel si tienes tendencia a desarrollarlas.

Qué es un queloide y en qué se diferencia de una cicatriz hipertrófica

Un queloide es una cicatriz gruesa y abultada que se forma en el lugar donde ha habido una lesión cutánea. Aparece porque, durante la cicatrización, el cuerpo fabrica demasiado colágeno, la proteína que normalmente ayuda a reparar las heridas. Ese exceso da lugar a un tejido elevado, más grueso y firme de lo esperado.

El queloide se parece a otro tipo de cicatriz poco habitual, la cicatriz hipertrófica, pero hay diferencias importantes. La más característica es su tamaño: un queloide se extiende más allá de la zona de la lesión original, mientras que una cicatriz hipertrófica se mantiene dentro de los límites de la herida. Además, la mayoría de las cicatrices hipertróficas mejoran con tratamiento, o incluso desaparecen solas, y no suelen reaparecer; los queloides, en cambio, no desaparecen por sí solos y pueden volver a salir después del tratamiento. También difieren en el tiempo de aparición: la hipertrófica suele surgir en las primeras semanas, mientras que el queloide puede tardar desde varios meses hasta años en formarse.

La buena noticia es que, aunque pueden resultar incómodos, los queloides no son contagiosos ni cancerosos y no derivan en otros problemas de salud.

¿Cómo reconocer un queloide? Aspecto, color y zonas más frecuentes

Una cicatriz queloide suele presentar estas características:

  • Piel brillante, sin vello, con relieve y abultada, que puede seguir creciendo durante semanas, meses e incluso años.

  • Color rojo, marrón o morado, según el tono de la piel.

  • Sensación de comezón, dolor o ardor en la zona.

  • Un tamaño muy variable, desde unos pocos milímetros hasta varios centímetros, y una textura que va de blanda y pastosa a firme y elástica.

Aunque pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo, los queloides tienden a formarse en zonas donde la piel soporta más tensión, como el pecho, los hombros, la nuca, las mejillas, las rodillas o los lóbulos de las orejas. 

Por qué se forman los queloides: causas, factores de riesgo y desencadenantes

Todavía no se conoce con certeza el motivo por el que se forman los queloides, pero se sabe que están relacionados con una alteración en el proceso de cicatrización: si el cuerpo produce demasiado colágeno al reparar una lesión, puede aparecer un queloide.

El desencadenante puede ser cualquier tipo de lesión en la piel, incluso muy leve: picaduras de insectos, acné, inyecciones, perforaciones, quemaduras, depilación o pequeños arañazos y golpes. A veces, además, se forman sin una causa aparente.

Algunos factores aumentan la probabilidad de desarrollarlos:

  • Tener la piel morena o negra: los queloides son más comunes en estos tipos de piel. 

  • Antecedentes personales o familiares: la tendencia a formar queloides suele darse en la familia, y si ya has tenido uno, tienes más riesgo de tener otros.

  • La edad: suelen aparecer en personas jóvenes de entre 10 y 30 años. 

  • La tensión sobre la herida y determinados factores como el embarazo o la hipertensión también se han descrito como elementos que favorecen su aparición.

Picor, ardor y sensibilidad en queloides

El picor, el dolor y el ardor figuran entre los síntomas habituales de un queloide y explican buena parte de la incomodidad que puede generar en el día a día. Estas sensaciones surgen de un tejido que no está en calma. En su interior, el queloide contiene células del sistema inmunitario, llamadas mastocitos, que liberan histamina, una sustancia inflamatoria ligada al picor. No es casual que algunos fármacos empleados para estas cicatrices actúen precisamente frenando la liberación de histamina para reducir el picor.

Además, en el caso de las cicatrices más importantes, como las derivadas de quemaduras extensas, se ha descrito un dolor de tipo neuropático, es decir, relacionado con los nervios de la piel. 

Cómo cuidar la piel con tendencia a queloides: rutina, prevención y tratamiento tópico

Si sabes que tienes tendencia a los queloides, la prevención es tu mejor aliada. Estas medidas pueden ayudarte:

  • Protege tu piel de las lesiones. Evita perforaciones, tatuajes y cirugías innecesarias, ya que incluso una lesión leve puede desencadenar un queloide. Si vas a operarte, avisa a tu cirujano de tu tendencia: existen técnicas que reducen el riesgo.

  • Cuida bien cualquier herida. Mantenla limpia y humedecida, lávala con suavidad con agua y un jabón suave, y aplica una capa fina de vaselina, reaplicándola a lo largo del día.

  • Valora el uso de silicona o presión. Tu médico puede recomendarte una almohadilla de gel de silicona o de presión sobre la herida mientras cicatriza. La silicona actúa hidratando la capa más superficial de la piel, lo que puede mejorar el picor y el dolor de la cicatriz. 

En caso de aparición de un queloide, consulta con tu médico para que realice un diagnóstico adecuado y valore las opciones de tratamiento más adecuadas para tu caso. 

Mantener la zona hidratada y calmada puede ayudar con el picor que a veces acompaña a estas cicatrices. Nocisens® INTENSE es una crema neurodermatológica formulada para pieles sensibles que hidrata en profundidad y puede ayudar a calmar el picor en la cicatriz queloide. No es un tratamiento ni modifica la cicatriz, pero sí puede ser un apoyo para reducir el picor y mantener humectada la zona, dos molestias que suelen aparecer asociadas a estas lesiones. 

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Referencias